7 súper tips del método KonMari

¿Pensando en ordenar tu vida? ¡Ya era hora! Es de esa clase de cosas que dan una pereza terrible, pero cuando acabas te sientes mucho más feliz y despejado.

Hemos pasado la primera quincena de septiembre. Los días son más cortos, hay más sorpresas lluviosas, y ya echas de menos tu rebequita al anochecer. Se masca la tragedia del temido cambio de armario. Porque sí, tienes mil cosas. Pensar en hacer la maleta te marea, ¿una mudanza? Dramón. ¿No puedes parar de acumular? Tranqui, eso es muy de aquí. Guardar algo por si acaso, por los imprevistos, porque quizá en algún momento vas a echarlo de menos… No worries amigui, que te traemos una filosofía totalmente distinta. Te presentamos el método KonMari.

 

Genera un entorno pro-orden

Comer y rascar, todo es empezar. ¿Cuándo, dónde, y con quién? Son las tres preguntillas para que arranques tu camino en el orden. A primera hora de la mañana la mente está más despejada: justo lo que necesitas para esta tarea. Necesitarás estar en un espacio tranquilo, si puede ser sin música, o al menos una música ambiental que no te distraiga. Stay focused. Y mejor en soledad. Así no estarás condicionado por opiniones externas que te hagan dudar (típicos “¿de verdad vas a tirar eso? Pero si es de cuando…” blablá). 


Cambia las normas del orden

No solo estamos acostumbrados a acumular sin sentido, también tenemos ciertas tendencias en nuestro orden que no nos ayudan nada. Según Marie Kondo, la autora de este método, solo se puede ordenar por tipología de objeto y por persona. Es decir, que no hay que ordenar por lugares, porque estamos asignando distintos "puntos de descanso", por llamarlo de algún modo, a objetos que sirven para lo mismo. Estamos duplicando el almacenamiento, y eso no es efectivo, ni tampoco nos ayuda a encontrar las cosas. 


Empieza por lo fácil

La ropa debe ser el primer paso. ¿Por qué? Es lo que resulta más fácil de "desechar", o al menos estamos más hechos a la idea de desprendernos de ella. Y como se ordena por categorías, hay que hacerlo con tooooda la ropa de la casa. Después ya llegará el momento de libros (para Marie Kondo no hay que acumular más de 30, cada obra tiene su momento), papeles, objetos varios… Lo último deben ser los objetos con carga sentimental: fotos, recuerdos… Se deja para el final porque es lo que más nos cuesta dejar de lado, y para eso nos ha servido el orden de las demás cosas: para prepararnos para la batalla final


Bye bye ruido

Cuanto más ordenada está la casa, menos indicadores necesitas. Podrás deshacerte de las etiquetas y letreritos que tengas por ahí, y verás que todo quedará más despejado. Igual no lo notas porque estás acostumbrado, pero las palabras llenan el aire. Cuanto más ordenada está la casa, cuantos menos muebles y trastos tiene, más fuerte se siente esta información. Así que empieza por retirar los sellos de los artículos de almacenamiento. Al eliminar ese exceso de información visual consigues un espacio más diáfano y cómodo.

 

Ser agradecido

Normalmente no somos conscientes del trabajo que desempeñan realmente los objetos para nosotros. Nuestras posesiones se lo curran en nuestro día a día, desempeñando su papel perfectamente. La autora lo explica así: “No creo que deba haber ninguna competición en nuestro corazón entre cosas y personas. Si valoramos los objetos que nos importan, y los tratamos bien, no solo durarán más y nos darán más placer; también podemos aprender incluso a ser más amables y generosos con las personas”.

 

Conserva lo que te hace feliz

Solo tienes que conservar aquello que amas, o que te hace feliz. To lo malo echa p’allá. Para algunas personas serán muchas cosas, para otras, un puñadito. “La clave es trabajar para identificar aquello que verdaderamente produce dicha, y para la mayoría de la gente no es fácil. Pero es la mejor manera de asegurarnos de que vivimos con aquello que nos satisface. Y en la cantidad justa”. Igual hay un vestido que no te pones a menudo. No cumple la norma de los 6 meses, es difícil de combinar… pero cuando te lo pones, te sientes genial, te ves on point y te comes el mundo. De eso se trata.

 

Almacenamiento vertical

¿Por qué existen los edificios altos? Porque tanto el espacio que ocupan como el que admiten están más optimizados. Con las prendas, pasa lo mismo. Cuando reduzcas la cantidad te darás cuenta de que es mucho más fácil de encontrar lo que buscas y queda más aireado cuando ordenas de forma vertical. Esto no significa que haya que apilar formando torres, al contrario. Es simplemente una forma distinta de doblar las prendas: 

 

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Aquí puedes ver un ejemplo. Primero, hay que estirarlo todo genial para que no queden arrugas. Después solo se trata de hacer un par de pliegues más de lo habitual. Cuando lo tengas, ¡verás que la prenda se aguanta sola!

 

Es cierto que las tareas del hogar pueden parecer tediosas, y siempre las posponemos (hasta que llega otra cosa que hacer que nos da más palo aún, hihi). Todos tenemos nuestros trucos para enfrentarnos a ellas. Pero si quieres pillar el mood correcto, te contamos lo que hace la mismísima Marie Kondo. Cuando llega a una casa que hay que ordenar, se arrodilla, y en silencio se presenta, reza, y le hace una reverencia al hogar. ¡Good vibes y buen zen ante todo!
 

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