7 especias que dan el toque 

Ah, el otoño… Cambiamos las quedadas de vermuts por el apalanque de mantita y peli. Y como nos sentimos más señoronas que nunca, ajustándonos la rebequita mientras miramos por la ventana, nos apetece meter las manos en la masa.

Llenar nuestro hogar de aromas delicatessen total. Puturrú de foiePero, ¿cuál es el toque que diferencia la tarta de un real chef? Si quieres ganar los duelos reposteros que organices con tu crew este invierno, toma nota.

 

El toque de canela 

El arroz con leche no puede vivir sin ella, y tú tampoco. La canela tiene un dulce y agradable olor a madera, muy delicado e intenso. Se utiliza como aromatizante de platos tanto dulces como salados, y además tiene multitud de propiedades buenas para tu body: es antibacteriana, antioxidante, reduce el colesterol, mejora la energía mental, la concentración y la motivación personal. También es rica en magnesio, por lo que ayuda a controlar el dolor y la rigidez muscular. Vamos, que es un must de tu especiero. 

Si quieres sorprender en la merienda con un postre que sea canelita en rama, y nunca mejor dicho, prueba con un bundt cake de te Chai
 

El toque de cúrcuma  

La Cúrcuma, que es originaria de La India, China y Oriente medio, ofrece un sabor dulzón con un ligero toque picante y amargo. Es ideal para aderezar infinidad de platos, arroces, carnes, pescados… y sí, ¡postres también! Y cómo no, también tiene un montón de características que ayudan a tu organismo a estar bien pimpin’. Si quieres salirte de la zona de confort del clásico arroz con cúrcuma, puedes darle a la tarta de piña, jengibre y cúrcuma
 

El toque de clavo 

Es originario de las Islas Maluku (Indonesia), bien llamadas Islas de Especias, y tiene multitud de usos que van más allá de la gastronomía. Siempre ha sido una especia muy valorada y muy costosa: en el alrededor del siglo XV su valor era de unos 7 gramos de oro por cada kilo de clavo, así que si el diamante en el anillo de pedida no te parece suficiente, ya sabes. Y además, huele muy bien (y los diamantes no, ¡todo ventajas!), pero su olor es tan poderoso en sabor y fragancia (picante y amargo), que se debe usar en pequeñas cantidades para que resulte agradable y no enmascare los sabores principales de un plato.
Si quieres ser el rey de las galletas, arremángate con esta receta de Spéculoos.

 

El toque de nuez moscada 

Seguro que te suena, que es una especia que le da el puntillo a muchas cremas y purés. Es bastante habitual en las cocinas de todo el mundo, así que si quieres ser más fancy que la mayoría, te recomendamos que ralles directamente los frutos en lugar de comprar su versión en polvo. Otro consejito: es mejor echarla casi al final del proceso de elaboración, porque si está demasiado expuesta al calor, o se cuece de más, su sabor puede resultar desagradable.
Si no, los sabores y aromas que conseguiremos darle a nuestras obras de arte culinario, irán desde lo cítrico a lo floral; recordando ligeramente a la resina de los pinos. Los clásicos no pasan de moda, como  la tarta de manzana con crumble y nuez moscada

 

El toque de jengibre 

Igual el jengibre es tu mejor amigo cuando vas al japo a ponerte tibio a sushi, o cuando quieres darle un toque más cool a tu ginebra. Pero el jengibre puede acompañar un montón de infusiones y platos, dulces y salados. Ofrece un sabor muy particular y difícil de olvidar; dulce, picante, muy aromático e intenso, y es ideal de la muerte para potenciar otros sabores.

Es otra especia con multitud de usos medicinales, es ideal para las buenas digestiones, combate náuseas y vómitos, es antiinflamatorio, antioxidante, expectorante…  Una joyita, vaya. Puedes consumirlo fresco, en polvo o confitado. Si te resulta de sabor muy potente, empieza incorporando pequeñas cantidades. Además, la raíz pierde su sabor picante después de la cocción. La tarta de queso, ¿qué tal? Te proponemos una versión con ginger que está de rechupeti
 

El toque de regaliz 

Otra de nuestras raíces prefes.  Suele utilizarse como saborizante y endulzante (es entre 50 y 150 veces más dulce que el azúcar), y desprende un sabor muy característico que permanece en el paladar durante horas. Por eso, cuidadín con las cantidades: si se nos va la mano nos tapará los demás sabores del plato. Equilibrio y templanza, baby, como este cake de remolacha, chocolate y regaliz. Seguro que cuenta como una porción de verdura, o dos, hihi. 
 

El toque de cardamomo

Son unas semillas muuuy aromáticas, con un sabor muuuuy muy intenso y cálido, algo cítrico y dulce. Pueden aromatizar todo tipo de platos y bebidas, así como aceites y vinagres. Su uso en la cocina es muy amplio, y aunque también se comercializan las semillas de cardamomo molidas, es mucho más fresh comprar las vainas y retirar las semillas en el momento de incorporarlas a nuestro plato (como la nuez moscada). 

Otro consejito: si tienes el extra de señorismo subido, y vas a ir a comprar al mercado, recuerda que el cardamomo verde que es el auténtico y valorado. Que no te engañen con el cardamomo blanco, que no es más que el cardamomo verde tratado y blanqueado, perdiendo así parte de sus características. ¿Se te ha abierto el apetito? Podrías probar con un bizcocho de cardamomo y grosellas, que además queda muy bonico en la mesa. 

0 comentarios
Deja un comentario